EL GIGANTE AZUL...
Debo parar antes de comenzar el día, para dejar constancia del sueño que más paz me ha ofrecido en toda mi vida.No creo que pueda realmente reflejar lo que he sentido durante su duración, pero si intentaré al menos los colores y las formas se parezcan….Imaginaos el mar en calma, azul muy muy claro. Casi del mismo color que el cielo. Y yo semisumergida en él, hasta la cintura. Llueve suave, pero persistente, llueve sobre mi, sobre el mar. Esa parece ser mi situación de vida, parece ser mi vida, mi mundo o mi existencia. No hay nada alrededor salvo el mar, ese mar. Con solo un pensamiento puedo crear un boton y con él ver una película y entretenerme, pero no hay nada mas….y hace un poco de frio.De repente, veo de lejos acercarse a un gitante, también de color azúll. Una forma gigantesca, masculina, que es el mar mismo que viene hacia mi. Y yo me retraigo, no asustada, pero si prudente. Le digo que estoy algo cansada de la lluvia. Y él me dice “No entres en el Cantabrico, si entras allí, no querrás salir”. Efectivamente, junto a mi, había en el mar una linea de separación a un mar un poco más oscuro, al que sí entro, y efectivamente era reconfortante, más cálido. Incluso aunque en ese lado el mar fuera mas oscuro y probablemente inquietante.El gigante entonces, se hizo de mi tamaño y se quedó en su lado del mar, esperando. Tan dulcemente esperó, con tanta ternura se dirigía a mi, que finalmente, volví a su lado del mar. Y entonces, me abrazó, o le abracé, y abrazados, comenzó a caminar, y aquel abrazo me llenó de una paz tal, que todavía me hace sentir ganas de llorar. Caminamos así, y ya no éramos él, y yo, sino una misma cosa. Algo prácticamente informe, siempre azul claro, que se movía ahora por calles, de noche, hacia otro mundo, un mundo mucho más parecido al que vemos habitualmente. Calles, ventanas, farolas, pero yo no veía nada de esto, solo lo sentía borroso, yo sólo estaba fundida en aquel abrazo, con el mar, con aquella forma, que no era forma, que era él, que era yo, que era uno, que seguía siendo azul. Y que paz. Luego ya, en el mundo “real”, me encontraba con gente, hablaba con una mujer…pero el sueño ahí ya no me dice nada. Era como volver a lo que vivo todos los días, hablar de cosas sin fondo, collares, cuerpos, risas…
Yo me quedo con aquella figura que me esperaba en el mar azul claro, que no tenía prisa por que yo pasara a su lado, que simplemente, me esperaría eternamente, mirándome, y emanando tanto amor hacia mi. Creo que este si ha sido mi regalo de cumpleaños…Gracias a quien quiera que me lo ha mandado....
Debo parar antes de comenzar el día, para dejar constancia del sueño que más paz me ha ofrecido en toda mi vida.No creo que pueda realmente reflejar lo que he sentido durante su duración, pero si intentaré al menos los colores y las formas se parezcan….Imaginaos el mar en calma, azul muy muy claro. Casi del mismo color que el cielo. Y yo semisumergida en él, hasta la cintura. Llueve suave, pero persistente, llueve sobre mi, sobre el mar. Esa parece ser mi situación de vida, parece ser mi vida, mi mundo o mi existencia. No hay nada alrededor salvo el mar, ese mar. Con solo un pensamiento puedo crear un boton y con él ver una película y entretenerme, pero no hay nada mas….y hace un poco de frio.De repente, veo de lejos acercarse a un gitante, también de color azúll. Una forma gigantesca, masculina, que es el mar mismo que viene hacia mi. Y yo me retraigo, no asustada, pero si prudente. Le digo que estoy algo cansada de la lluvia. Y él me dice “No entres en el Cantabrico, si entras allí, no querrás salir”. Efectivamente, junto a mi, había en el mar una linea de separación a un mar un poco más oscuro, al que sí entro, y efectivamente era reconfortante, más cálido. Incluso aunque en ese lado el mar fuera mas oscuro y probablemente inquietante.El gigante entonces, se hizo de mi tamaño y se quedó en su lado del mar, esperando. Tan dulcemente esperó, con tanta ternura se dirigía a mi, que finalmente, volví a su lado del mar. Y entonces, me abrazó, o le abracé, y abrazados, comenzó a caminar, y aquel abrazo me llenó de una paz tal, que todavía me hace sentir ganas de llorar. Caminamos así, y ya no éramos él, y yo, sino una misma cosa. Algo prácticamente informe, siempre azul claro, que se movía ahora por calles, de noche, hacia otro mundo, un mundo mucho más parecido al que vemos habitualmente. Calles, ventanas, farolas, pero yo no veía nada de esto, solo lo sentía borroso, yo sólo estaba fundida en aquel abrazo, con el mar, con aquella forma, que no era forma, que era él, que era yo, que era uno, que seguía siendo azul. Y que paz. Luego ya, en el mundo “real”, me encontraba con gente, hablaba con una mujer…pero el sueño ahí ya no me dice nada. Era como volver a lo que vivo todos los días, hablar de cosas sin fondo, collares, cuerpos, risas…
Yo me quedo con aquella figura que me esperaba en el mar azul claro, que no tenía prisa por que yo pasara a su lado, que simplemente, me esperaría eternamente, mirándome, y emanando tanto amor hacia mi. Creo que este si ha sido mi regalo de cumpleaños…Gracias a quien quiera que me lo ha mandado....
