Ha sido un fin de semana “tranquilo”. El viernes se llevó a Lucía al circo. Yo me quedé tirada con el coche en la carretera, pero nuevamente, pude pedir grua y mi hermano me llevó de vuelta a casa. Fue la oportunidad de hablar con él, de contarle un poco la situación familiar, sobretodo para que no vuelva a prestar dinero a mi marido. Quedó claro que si no lo devuelve, él, con razón, esperará que se lo devuelva yo…
En fin, pasé la tarde con mi angelito. A saber, Miguel es un bello bebé, un ángel que no protesta por casi nada, que no hace otra cosa que sonreír, comer y dormir. Ahora con cinco meses y medio, en tan solo una semana, ha logrado medio aguantarse sentado, ha aprendido a darse la vuelta, de boca arriba a boca abajo. Me mira con un amor, que no recuerdo haber visto antes. Y me coge la cara, con esa alegría y me dice a su manera, “que te como mami,,,,mmmm que rica estás mami”…Siempre creeré que es fruto de aquel día 17 octubre que me tomé libre para meditar…aunque solo medité un par de horas (supuestamente ese día la Tierra recibía una energía especial. Fue la excusa, para tomarme un día libre especial….
Me consta que el día 4/10 no estaba embarazada, porque me hice una prueba. Sin embargo, no volví a tener periodo desde el 13/09…en que momento me quedé embarazada, si solo estuve con mi marido al principio del ciclo y muy al final…es un misterio, pero en fin, tenía que ser, mi niño tenía que venir. De no haberme quedado embarazada ese mes, habría dejado de “intentarlo”. De hecho, ya había decidido que no quería volver a ser madre con Sebas…y mira tu…apareció Miguel. Mi niño ha soportado un embarazo de estrés y tristeza extremos…de mucho miedo e inseguridad…intenté mitigarlo con buena homeopatía, con una visita a Liliana (hetiopatía) y con meditación. Esta vez, a 2 meses de salir de cuentas, me di por vencida, y acepté la baja por enfermedad, después de un par de lipotimias en el tren. Es que el invierno es duro para una embarazada trabajadora…
Al contrario que con Lucia, nunca estuve segura de si tendría niño o niña. No nos hicimos la amniocentesis, porque, también al contrario que con Lucia, esta vez lo pensé un poco mas. Me di cuenta de que estaba segura de que haría en caso de que mi bebe tuviera síndrome de down. Es decir, Sebas si lo tenía claro, pero es mi vientre, mi decisión, y bebé…una vida que yo gesto, con el favor de Dios, y que en cualquier caso se abría ya camino hacia nosotros. Además, las pruebas de mi ginecólogo daban perfectas. Y yo sentía ya el amor de mi bebe….
Es extraño, como se borran los recuerdos de nuestros hijos a tan temprana edad. No fui capaz durante esa época en Lucía de escribir con asiduidad y contar nuestra experiencia juntas. Es por eso que ahora, debo hacerlo comparativamente con lo que vivo con Miguel. Lucía nunca fue de dormir. Mas bien, se sentía cómoda yendo y viniendo a todas partes, siempre en brazos de mama, porque era chiquita y ligera, y a mi lo del carrito siempre me ha dado mucha pereza. Además tenía que mitigar el tiempo que durante el día no pasaba con ella, teniéndola en mis brazos todo el tiempo posible. Añadamos a esto que mi hija ha sido una acérrima defensora de la lactancia materna, y se agarraba al pecho más de 5 veces entre las 6 de la tarde y las 10 de la noche!!! (Horario de L a V) Tiene una excelente salud, todo hay que decirlo. Hemos sido ambas a todo trote, durante su primero año, y hasta los 2,5.
En cambio, Miguel come a sus horas, y le gusta dormir en su camita por la mañana y por la tarde. También es verdad, que no suelo tener mucho tiempo de tenerle en brazos, dada la demanda de atención de mi niña. Por eso, una tarde de viernes a solas con él, es algo casi glorioso. Mi niño me hace la vida tan fácil, y es tan agradecido….ni en mis mejores sueños, hubiera imaginado un bebé como él.
Tarde de Sabado con los amigos en casa (barbacoa y grabación de video para los abuelos) y Domingo pasando frío mientras Sebas juega al béisbol. En fin, lo que decía, un fin de semana tranquilo. Es que Sebas se ha apuntado al gimnasio, y creo que eso ayuda a que deje la mala leche fuera de casa. Al hacerlo, creo que se va dando cuenta de cuanto nos hemos separado. Lo digo porque, en el coche, y aunque viene ocurriendo ya desde hace mucho tiempo, comentó….”es que no hablamos de nada…” ….si supiera que esto ya viene de lejos, y que es que yo ya me cansé de tanto recibir monosílabos…ahora empieza a ver los resultados de todo lo que ha hecho estos últimos años a la pareja…veremos si también es capaz de ver los motivos y el origen…
En fin, pasé la tarde con mi angelito. A saber, Miguel es un bello bebé, un ángel que no protesta por casi nada, que no hace otra cosa que sonreír, comer y dormir. Ahora con cinco meses y medio, en tan solo una semana, ha logrado medio aguantarse sentado, ha aprendido a darse la vuelta, de boca arriba a boca abajo. Me mira con un amor, que no recuerdo haber visto antes. Y me coge la cara, con esa alegría y me dice a su manera, “que te como mami,,,,mmmm que rica estás mami”…Siempre creeré que es fruto de aquel día 17 octubre que me tomé libre para meditar…aunque solo medité un par de horas (supuestamente ese día la Tierra recibía una energía especial. Fue la excusa, para tomarme un día libre especial….
Me consta que el día 4/10 no estaba embarazada, porque me hice una prueba. Sin embargo, no volví a tener periodo desde el 13/09…en que momento me quedé embarazada, si solo estuve con mi marido al principio del ciclo y muy al final…es un misterio, pero en fin, tenía que ser, mi niño tenía que venir. De no haberme quedado embarazada ese mes, habría dejado de “intentarlo”. De hecho, ya había decidido que no quería volver a ser madre con Sebas…y mira tu…apareció Miguel. Mi niño ha soportado un embarazo de estrés y tristeza extremos…de mucho miedo e inseguridad…intenté mitigarlo con buena homeopatía, con una visita a Liliana (hetiopatía) y con meditación. Esta vez, a 2 meses de salir de cuentas, me di por vencida, y acepté la baja por enfermedad, después de un par de lipotimias en el tren. Es que el invierno es duro para una embarazada trabajadora…
Al contrario que con Lucia, nunca estuve segura de si tendría niño o niña. No nos hicimos la amniocentesis, porque, también al contrario que con Lucia, esta vez lo pensé un poco mas. Me di cuenta de que estaba segura de que haría en caso de que mi bebe tuviera síndrome de down. Es decir, Sebas si lo tenía claro, pero es mi vientre, mi decisión, y bebé…una vida que yo gesto, con el favor de Dios, y que en cualquier caso se abría ya camino hacia nosotros. Además, las pruebas de mi ginecólogo daban perfectas. Y yo sentía ya el amor de mi bebe….
Es extraño, como se borran los recuerdos de nuestros hijos a tan temprana edad. No fui capaz durante esa época en Lucía de escribir con asiduidad y contar nuestra experiencia juntas. Es por eso que ahora, debo hacerlo comparativamente con lo que vivo con Miguel. Lucía nunca fue de dormir. Mas bien, se sentía cómoda yendo y viniendo a todas partes, siempre en brazos de mama, porque era chiquita y ligera, y a mi lo del carrito siempre me ha dado mucha pereza. Además tenía que mitigar el tiempo que durante el día no pasaba con ella, teniéndola en mis brazos todo el tiempo posible. Añadamos a esto que mi hija ha sido una acérrima defensora de la lactancia materna, y se agarraba al pecho más de 5 veces entre las 6 de la tarde y las 10 de la noche!!! (Horario de L a V) Tiene una excelente salud, todo hay que decirlo. Hemos sido ambas a todo trote, durante su primero año, y hasta los 2,5.
En cambio, Miguel come a sus horas, y le gusta dormir en su camita por la mañana y por la tarde. También es verdad, que no suelo tener mucho tiempo de tenerle en brazos, dada la demanda de atención de mi niña. Por eso, una tarde de viernes a solas con él, es algo casi glorioso. Mi niño me hace la vida tan fácil, y es tan agradecido….ni en mis mejores sueños, hubiera imaginado un bebé como él.
Tarde de Sabado con los amigos en casa (barbacoa y grabación de video para los abuelos) y Domingo pasando frío mientras Sebas juega al béisbol. En fin, lo que decía, un fin de semana tranquilo. Es que Sebas se ha apuntado al gimnasio, y creo que eso ayuda a que deje la mala leche fuera de casa. Al hacerlo, creo que se va dando cuenta de cuanto nos hemos separado. Lo digo porque, en el coche, y aunque viene ocurriendo ya desde hace mucho tiempo, comentó….”es que no hablamos de nada…” ….si supiera que esto ya viene de lejos, y que es que yo ya me cansé de tanto recibir monosílabos…ahora empieza a ver los resultados de todo lo que ha hecho estos últimos años a la pareja…veremos si también es capaz de ver los motivos y el origen…
Y ojalá entre los dos encontremos nuevamente nuestros vínculos, el amor que nos unía, si es que alguna vez nos unió el amor de pareja...
