Vienen bombardeándome ideas, frases, palabras diversas todo el camino a la oficina. Decidida a robarle el tiempo que haga falta a los auditores. Ha sido impresionante el amanecer, de rosas fuego tras el monte de San Pedro. El silencio, Lucia detrás dormida, otra vez Nena Daconte (vaya royito con sus letras…), y yo queriendo digerir todo cuanto acontece tan deprisa en los últimos días… Hubo cita con Bhavana el martes. Quiero detallarla, pero también hubo una noche demoledora con Felipe el Sábado, que me aturde e inquieta…todo lo quiero alinear sobre el papel, pero insistes en ser tu el interlocutor.
Y entonces me pregunto por qué tu, y veo, que con tu testarudo silencio das el espacio para que esto surja. Al final, voy a tener que darte las gracias. Y veo, que me da igual si volverás a abrir la puerta o no, si te acuestas conmigo o con cinco más. Me dan igual tus defectos y tus virtudes. Me da igual tu personalidad. Me da igual si juzgas o no lo que lees, si me entiendes o no, si quieres hacerlo o no. Me dan igual cientos de cosas. Cientos de aspectos. Me dan igual, incluso si no me son indiferentes…hacia ti no existe indiferencia. Infinita curiosidad, si. Y muchas más cosas…sin duda…
Pero se, y de eso se mucho…que de los hilos que nos unen a todos los seres humanos, los que me unen a ti siguen tensados. Cuando imagino una mano punteando esos hilos, sacando de ellos tonos y melodías, se me pone un nudo en la garganta imposible de negar, nudo que alcanza mis ojos y suaviza mi mirada. Son esos hilos …los que me llevan a seguir contándote todo, una forma de buscarte. No ocultaré, que te reconozco meritos, muchos, demasiados quizás. Pero no los voy a enumerar, a no ser que tú me lo pidas.
La sesión de Bhavana fue conciliadora, encajó piezas. No hubiera imaginado al comenzarla, que hubiera podido lograr ni la mitad de lo que logré. Es un privilegio tenerla en el camino, en esta parte del recorrido. Resumiré que asenté el conocimiento de aquello que es mío, intrínseco a mi naturaleza, y lo que no lo es y puedo devolverlo. Vi también, de donde vienen algunas de mis principales cualidades. De mi abuelo paterno, la firmeza. De mi abuela materna, los redaños, la resistencia. De mi abuelo Manuel, la mirada al horizonte de la vida, la mirada del emprendedor, del visionario. De mi abuela Maria, bendita sea, la alegría de vivir, la espiritualidad, el AMOR AL TODO. No puedo ser más feliz con todo ello, ni mas agradecida de haber recibido tanto y tan bueno.
Al principio de todo este trabajo, de la sesión, reconocí la confusión, el estar perdido de mi padre. Reconocí en mi madre la falta de sustento, de apoyo, y el motivo de sus celos. Reconocer = sentir en las entrañas. Y reconocí en mi, innata la curiosidad madura y juguetona, las ganas siempre de más y mejor, la alegría y el ímpetu por seguir y sobretodo, sobretodo de mirar mas allá, mi mirada, va siempre mas allá, a la luz, de forma natural. Es esa la mía, la verdaderamente mía, una actitud, acompañada de emociones, que me dirige sin remedio a mi destino, aun desconocido, al principio demasiado grande, ahora accesible. Llevaba demasiado tiempo mirando cerca, buscando cerca, sin fuerzas para mirar más allá…llevaba tiempo perdida….
Devolví a mi abuela Quintina mis jaquecas, y las aceptó. Devolví lo que no es mío, a mi padre el dolor de corazón, el tomarme las cosas a pecho y la confusión. Devolví a mi madre los celos de mi padre, el miedo y la falta de sustento tras la muerte del suyo, y obtuve el compromiso de sus padres, mis abuelos, de sostenerla, para no ser mas yo quien lo haga.
Son, amigo mío, los movimientos del alma, los que más determinan nuestros caminos. Curar, limar sus efectos, por el bien de nuestros hijos, es decisión propia.
Soy afortunada, porque, “genio loco” solo escucha su voz interior. Aunque te de la razón, seguiré confiando solo en ese discurso interno. Y es mi voz interior la que te sigue hablando a ti…
Y Felipe, no sé quién es, aun. Pero hace poco más de un mes, le dí calabazas. Me despedí amablemente de él en un mail, antes de comenzar nada, antes siquiera de habernos visto. Su respuesta, me desarmó como en años nadie lo había hecho. Mencionó mi muralla, y la hizo resquebrajarse. Mi corazón, y al dirigirme en esa dirección, sentí el huequito dolorido donde se supone que está. Me recordó, el deseo infinito de ser amada que hay en mí, haciéndome pedacitos ante él. Me hizo llorar, mezcla de autocompasión, eso que a veces se confunde con el amor por uno mismo…y profundo agradecimiento por todos estos efectos. Agradecimiento infinito. El impacto fue tal, que me llevó como un mes asentarlo. Pero lo más importante. Me avisó de su aplomo ante mí, aunque ese me recordara mi vulnerabilidad. El nunca lo supo, pero esa respuesta suya, elegante y alegre, tierna también, eliminó todas las barreras de inmediato, y dejó entrar a su suave, inteligente, incesante cortejo. Se convirtió sin saberlo en invitado de honor, por merito propio. No tanto por quien es, nuevamente, no sé quién es, aun, pero si por el efecto que tiene en mi.
Este sábado, después de tres citas y de un continuado contacto…pasamos a la siguiente fase. ¿Y porque me ha aturdido tanto? Porque he visto claro, lo poco que se de mi mente, lo poco que se de mi cuerpo, lo poco que se de sexo, y lo prisionera que soy de todos ellos. Vi, como me resisto a creer promesas, como me resisto y sufro ante las peticiones que no puedo satisfacer, y como no se recibir, aun, la entrega completa del tiempo y el esfuerzo de un hombre de una pieza. Y todo eso, aunque me da miedo, quiero vivirlo. Nada me lo impide.
Como siempre, un placer hablarte. Siempre, siempre, serás bienvenido. En cualquier forma.