viernes, 2 de julio de 2010

¿Como se mueve un cazador de hembras cerca de los 50?

Ya sabeis, los tiempos de Dios son perfectos…y solo cuando he sido una mujer completa, y superado la dependencia emocional de terceros (en gran medida..no quiero ser pretenciosa…), la vida me cruzó con uno. Mi respuesta, nunca es un no…a priori…
Si antes alguno pudo pasar delante de mío, no lo miré, ni me interesó. Ni por supuesto, me miró, y si me miró, ni me vio. Quien sabe lo que hubiera pasado de haber alguno fijado su mirilla sobre mi…pero no, con 17 años, ninguno tubo acceso a mi. Juanolo me protegió de alguno, me consta. Con 23, ninguno tubo acceso a mi…David me protegió. Hombres superiores…se habían cruzado en mi vida…es privilegio de mi alma, antes de llegar aquí había hecho su contrato, yo no tuve nada que ver…Y después de la muerte de David…sola y rota…que cazador va a tener interés en cazar a una presa medio muerta en vida…
Bien, 10 años después, yo con casi 40 di con uno, sin saberlo.
Sus mails, su voz, en absoluto hacían preveer que sería un lobo, cazador…solo cuando le vi frente a mi, supe de su seguridad de movimientos…Cuando mira de frente, cauteriza, analiza, define estrategia paso a paso, anticipándose por supuesto a lo que vas a sentir…Y como te mira de frente, no crees que te pueda estar mintiendo. Es solo cuando mira de soslayo…cuando se le escapa el destello de lobo…si llegas a verlo. Yo lo vi…en nuestra primera cita…se me encogió todo el cuerpo, me hice chiquitita…Pero, habiendo aprendido tanto del desapego a lo largo de los últimos años…no me asusté…me atreví, “ a ver que pasa”…y la verdad… ha sido aleccionador....sin haber perdido la perspectiva, claro…
Funciona sobretodo de palabra…sobretodo, aunque no solo, porque un cazador, lo es, también porque puede…. Pero es por tu cabeza, por tus oidos, por tus necesidades de autoestima por donde accede a ti. Cuida de mantenerte a cierta distancia, para que no te asustes y camuflarse y disponer de su tiempo para otras presas…pero la cuerda tensa… no escapes…
Saborea cada minuto que está detrás tuyo, creándote expectativas, formándose las suyas, creyendo incluso algunas de sus mentiras… las que le duelen. Algunas espectativas se cumplen, otras no…las menos…Saborea, ha aprendido…que no dura…la sensación, no dura…
Sabe, son años de experiencia, lo que quieres, necesitas oír y te han dicho tan pocas veces. Sabe, ¿quién se lo ha contado? Y es mérito suyo, porque sabe de tu infinita necesidad de ser amada, de ser comprendida y recibida completa tal cual eres y no a retazos…El SABE, ¿cómo coño sabe? Si, ese mérito, se lo reconozco, y algunos otros… Y llegas a dudar…¿me habré equivocado?, ¿le habré juzgado mal en mi primera impresión? Llegas a plantearte incluso si no será así, un hombre de verdad…joder, ES QUE SABE!!!....pero después recuerdas…no está en saber…sino en la conciencia, donde reside el ser…no es en saber jugar, sino en saber ser, donde reside el hombre de verdad. Mi voz interior…me lo dijo, no temas…su herida, es más grande que la tuya…y tu, eres consciente de ella. El, no.
Porque un lobo, tiene una herida. Una herida interna, es un hambre insaciable. Me causa el mayor de los respetos, que pueda soportarla sin saber de dónde viene, como yo lo se. Cree, está seguro que alguna presa, quizá varias, logren saciarla. Esa herida, ese hambre…que les corroe toda la vida, y que camuflan con elegancia y positividad, con alegría y buen humor, parece sentirse aliviada momentáneamente, incluso se ilusionan…y después de un tiempo, vuelve aparecer, y la mirada del lobo se nubla, ya no sabe, que pasó, que esperaba, que estaría dispuesto a cambiar para volver a sentir mínimamente saciada esa sed. El lobo, se retira a su cueva…a tratar contener su hambre…Y repite, en cada cacería…las mismas técnicas, las mismas tácticas…las mismas palabras, presa tras presa…y el hambre, la sed…deben ser horribles, para no dejarle ver, que las mismas acciones, no van a derivar en algo diferente. Confunden su sed con su naturaleza. No reconocen, su verdadera naturaleza. Me causan, una enorme ternura…y un profundísimo amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario