Me mata el sueño.
Me mata, como si me faltara oxigeno. Como si me oprimieran la cabeza completa con un vendaje. Como si todo en mi quisiera abandonar el mundo de los sentidos y dejar de existir.
Es preocupante. Si. Sabed. Ya me preocupa, y mucho, no poder vivir de otro modo que con sueño permanente.
Así que, no pudiendo ser capaz de trabajar, porque la cabeza no me da para eso…vengo aquí a sacar lo que pueda salir…
Además, hay algo muy importante que debo constatar con urgencia. La última sesión con Bhavana. Fue sentada. Integrando alegría, tristeza y compromiso. Integrando diversas de ellas…Bhavana se percató de la relación entre David y Miguel.
Así que, me indicó algo que es de cajón, y que yo no me había atrevido a hacer hasta ahora. Hay que hablar a mis peques de David, tal y como fue todo: Mi segundo amor, el que mayor vacío ha dejado, cuya ausencia mas tristeza me causa aun.
David, quien tras marcha, permite la llegada de papa, y con papa, la suya al mundo. Así de sencillo. De no haberse marchado, ellos no estarían aquí. Uno es originado por bendiones y desgracias del mismo modo en que todo es uno en el universo. No hay blanco y negro (curiosamente, yo iba de blanco y negro ese día a la sesión…)
Y David está en mi vida y en la suya, y nadie tiene que ni puede llenar su lugar. Nunca mas será excluido. Ignorado. Aislado.
Eso fue el viernes. El lunes, Lucia se volvió a percatar de la fotografía de Agha que hay en mi habitación. Y me preguntó quién era. “Es el abuelo Agha, recuerdas?, murió hace unos años…”
Y esto me dio pie a hablarle de cómo los que nos dejan, de algún modo, particular de cada uno, están con nosotros. Me permitió sacar las fotos de Juanolo como introducción al hecho de que mama, tubo otros amores, y de David como continuación.
Les chocó tanto ver a mama besando a otro!!! Jajaja…todo fue bien, ver a Alvaro y a Carlitos (sus primos mayores) tan pequeños entre las fotos, y que no estaban ellos, ni Pablete, ni María…y…después mis peques siguieron a lo suyo…
Pero antes de cerrar el álbum, cuando yo por fin miré, me fijé nuevamente en las fotos…no pude evitarlo…volví a mi pena…y lloré…eso no les gustó nada. A Lucía no le gustó naaaaada que fuera yo quien llorara. De modo que, en su línea, ella también rompió (literalmente, sin preaviso) a llorar como bien entrenada que está…rebuscando en su recuerdo una perdida que sirviera de excusa, encontró la de Duka (perra a la que apenas conoció pero que le permite siempre que quiere desahogarse).
Se pasó como media hora llorando!! Y claro, Miguel, que ni conoció a Duka, también lloraba diciendo “echo de menos a mi perro” jajaja, que cooooomico terminó todo…no pude eviarlo, me reí a carcajadas….en fin,….poco a poco, llenamos un poquito vacíos con otras cosas…y así…nos dormimos…
Me mata, como si me faltara oxigeno. Como si me oprimieran la cabeza completa con un vendaje. Como si todo en mi quisiera abandonar el mundo de los sentidos y dejar de existir.
Es preocupante. Si. Sabed. Ya me preocupa, y mucho, no poder vivir de otro modo que con sueño permanente.
Así que, no pudiendo ser capaz de trabajar, porque la cabeza no me da para eso…vengo aquí a sacar lo que pueda salir…
Además, hay algo muy importante que debo constatar con urgencia. La última sesión con Bhavana. Fue sentada. Integrando alegría, tristeza y compromiso. Integrando diversas de ellas…Bhavana se percató de la relación entre David y Miguel.
Así que, me indicó algo que es de cajón, y que yo no me había atrevido a hacer hasta ahora. Hay que hablar a mis peques de David, tal y como fue todo: Mi segundo amor, el que mayor vacío ha dejado, cuya ausencia mas tristeza me causa aun.
David, quien tras marcha, permite la llegada de papa, y con papa, la suya al mundo. Así de sencillo. De no haberse marchado, ellos no estarían aquí. Uno es originado por bendiones y desgracias del mismo modo en que todo es uno en el universo. No hay blanco y negro (curiosamente, yo iba de blanco y negro ese día a la sesión…)
Y David está en mi vida y en la suya, y nadie tiene que ni puede llenar su lugar. Nunca mas será excluido. Ignorado. Aislado.
Eso fue el viernes. El lunes, Lucia se volvió a percatar de la fotografía de Agha que hay en mi habitación. Y me preguntó quién era. “Es el abuelo Agha, recuerdas?, murió hace unos años…”
Y esto me dio pie a hablarle de cómo los que nos dejan, de algún modo, particular de cada uno, están con nosotros. Me permitió sacar las fotos de Juanolo como introducción al hecho de que mama, tubo otros amores, y de David como continuación.
Les chocó tanto ver a mama besando a otro!!! Jajaja…todo fue bien, ver a Alvaro y a Carlitos (sus primos mayores) tan pequeños entre las fotos, y que no estaban ellos, ni Pablete, ni María…y…después mis peques siguieron a lo suyo…
Pero antes de cerrar el álbum, cuando yo por fin miré, me fijé nuevamente en las fotos…no pude evitarlo…volví a mi pena…y lloré…eso no les gustó nada. A Lucía no le gustó naaaaada que fuera yo quien llorara. De modo que, en su línea, ella también rompió (literalmente, sin preaviso) a llorar como bien entrenada que está…rebuscando en su recuerdo una perdida que sirviera de excusa, encontró la de Duka (perra a la que apenas conoció pero que le permite siempre que quiere desahogarse).
Se pasó como media hora llorando!! Y claro, Miguel, que ni conoció a Duka, también lloraba diciendo “echo de menos a mi perro” jajaja, que cooooomico terminó todo…no pude eviarlo, me reí a carcajadas….en fin,….poco a poco, llenamos un poquito vacíos con otras cosas…y así…nos dormimos…

No hay comentarios:
Publicar un comentario