lunes, 21 de junio de 2010

Documento redactado 6 de junio de 2000- terapia de superacion?

Quizás os parezca una tontería que os escriba, sabiendo que nos vamos a ver muy pronto. Y de todos modos probablemente no os voy a decir nada que no sepáis o intuyáis. Aun así, prefiero hacerlo, en una carta, resumir algunas cosas que me gustaría que supieseis.

Para empezar, que os agradezco infinitamente que seáis como sois. Vuestro hijo era el fiel reflejo de lo que yo veo en vosotros, una calidad humana fuera de lo común, asombrosa también.

No hago más que pensar, y me encuentro en medio de dos sentimientos contrapuestos. Por un lado por la vida siento, rabia, tristeza, confusión, e incluso miedo y por otro lado gratitud, por que todo lo que me llega de mi entorno me enseña que la vida no es ni rabia, ni tristeza, sino el cariño, el apoyo, el respeto que estoy recibiendo. Y entre ambas cosas deambulo, sin saber muy bien como debería sentirme. Es todo tan confuso.

Todo cuanto recibí y aprendí de David fue inigualable. Aprendí de la coherencia, la paciencia, la capacidad de perdonar, el compromiso, el respeto, el no juzgar a las personas, el saber hacer...y del amor elevado a la máxima potencia. Y recibí de él también una familia que lo hizo como era, el ángel que me acompaña. Recibí días de campo, días de risa, días de trabajo, de ilusión. Y me consta que él también aprendió y recibió de mi. El ángel que me enseñó tantas cosas, y que ahora vela por mis pasos. El me enseñó que no se deber mirar atrás, que se camina hacia delante, marcándose metas correctas, y echándose al hombro cuanto nos venga dado. Me enseñó a confiar y a creer que todo en la vida tiene un sentido, aunque no se lo sepamos encontrar. Esto me lo decía muchas veces, “que no hay que apegarse a nada, mas que al amor por uno mismo primero y por los demás después. Porque lo segundo no puede venir sin lo primero”. Dejando a cada cual hacer lo que crea conveniente, y ayudando en las buenas acciones y a cuantos lo necesitan. Para mi quererme a mi misma era fácil a su lado, porque su concepto de mi me ayudaba a ello.

Y juro que lo intento. Hay días que le digo que no puedo, que no puedo estar sin él, y siento su compasión por mi, su dulzura, que me llega y me va calmando. No me gusta tenerle atado. Pienso que lo correcto es dejarle marchar sin atarle con mi pena y mi desasosiego. Realmente es lo que más fuerza me da para procurar estar bien. Saber como le gustaba verme. Saber que él espera de mi la intensidad de siempre hacia la vida, la misma alegría e ilusión, el compromiso con las cosas bien hechas.

Y aun hoy, ¿cómo puedo evitar pensar que soy afortunada?. Lo que viví con él, millones de personas en todo el mundo lo ansían. No cambiaría por nada, ni aun ahora con mi dolor, cada segundo que pasamos juntos. Carmen, me decías que algún día reharía mi vida, encontraría a otra persona. No te dije nada. Pero lo que pienso al respecto es que, aunque tal posibilidad exista, se a ciencia cierta que jamás encontraré alguien que me haga lo feliz que el me hacía. Nunca encontraré un amor como el nuestro. Y esto lo supe siempre, desde el momento que le conocí. Nadie podrá ocupar su lugar en mi historia. Nadie, porque David era un hombre único, excepcional. Era mi destino, por algún motivo que aun desconozco. Un amor así se encuentra sólo una vez en la vida, si se tiene suerte. Y yo obviamente la he tenido. Y no pienses que esto me pone triste. Hoy por hoy, me siento tan acompañada por él, que no necesito sustituirle, y aunque quisiera, no se puede, simplemente. Mi vida era con él, y ahora sin él, solo puedo intentar inventar otra vida, poco a poco. Una vida nueva. No se como, pero se que él me irá guiando.

No os imagináis lo presente que le tengo. Veo sus ojos en los míos, por que él quiere que me vea con los suyos, que vea la vida con sus ojos. Estoy segura de que susurra a mis oídos cosas que yo no oigo, pero que ayudan a mi subconsciente a que siga empujándome hacia adelante. La abuela tiene razón. Nuestros muertos nos tienen más presentes que nosotros a ellos. Y velan por nosotros aun a nuestro pesar a veces.

Sólo quería de una forma más o menos ordenada contaros lo que siento, en la medida de lo posible, y lo que pienso. Puede que mi estado no me permita ser lo coherente que quisiera, pero la dicotomía que vivo de una tragedia, compensada con el amor que me rodea, no me permite centrarme más que hasta donde estoy. Quería una vez más agradeceros que le tragérais al mundo, que le convirtierais en un ejemplo para cada ser que tuvo la suerte de conocerle. Agradeceros que seáis vosotros un ejemplo vivo de lo que él transmitía. Agradeceros la muestra que habéis dado de amor y aceptación hacia mí. De entendimiento también. Sentirme entendida sólo es posible por quienes le querían tanto como yo. Vosotros me dais fuerza también para seguir. No tengo otro modo de agradecéroslo, más que procurando ser la persona que David amaba.

Perdonazme una vez más si os entristezco. En realidad, aunque se me ponga un nudo en la garganta, o no pueda evitar llorar, todo cuanto he escrito es lo más positiva que puedo llegar a ser hoy por hoy, sin dejar de tener los pies en la tierra.

No penséis que estoy loca por creer que David está con nosotros. No me he convencido de ello por necesidad, no hago esas cosas. Simplemente, se que es así. Nos ve, y mientras nosotros suframos por su pérdida, él sufrirá por nosotros. No debemos olvidarle, pero debemos recordarle con el amor y la alegría que emanaban de él. Yo así lo intento.

Os quiero.

Raquel

No hay comentarios:

Publicar un comentario