Por más que busco, no la encuentro, ni en Word, ni en formato mail, ni de ningún modo…como si no hubiera existido. Pero existió. Vaya si existió.
Siempre se que las cosas son perfectas tal cual son, que todo es por un motivo…y por algún motivo será que no la encuentro, y en cambio he encontrado cosas del 2000 y 2001 que…puff..eso es otra historia...
O quizá sea ahora un mensaje directo lo que debo redactar (y no indirecto como sería remitirte aquella carta al director).
Señorita…te resumiré lo que de forma discreta y recatada, moderada creo, traté de transmitirle al director del colegio donde cada mañana dejo a mi hija…
Lo principal. Que es en el corazón de un maestro, como en el de un médico…donde más grande es el amor. Lo más importante para una madre, es saber que sus hijos, están en buenas manos, en manos entregadas, amorosas, despiertas, atentas. En manos de un verdadero maestro… Tu, maestra que ha sabido vincularse y vincularles unos a otros…y sacar lo mejor de todos y cada uno. Lo tuyo no es vocación Laura, es mucho mas. Es la calidad humana que derrochas con todos, y en cada una de las cosas que haces, en cómo te expresas, como miras como, como te esfuerzas…en todo cuanto haces, reflejas lo más grande del ser humano, que ya sabemos, no es perfecto, pero lucha por ser lo más parecido a lo que Dios nos solicita. Eres, has sido, y en nuestro recuerdo serás, EJEMPLO. ¿Tu sabes cuan escasos son lo ejemplos hoy día? Pedí entonces que no te separaran del grupo, y no se me ocurre siquiera pensar que fuera por mi mail que así se hiciera, seguro que no fue por eso, pero algo removería, espero, en el sentido de mantener a alguien tan valioso, haciendo lo que sabe hacer y hace bien, en el lugar adecuado…
No puedo imaginarme lo que habría sido estos dos años sin tu apoyo. Ya sabes, Dios nos pone en el camino, siempre, cuanto necesitamos y su ayuda, en las formas más variadas. Yo tengo muchos ángeles de la guarda, unos se quedan, otros son pasajeros, pero siempre hay ángeles alrededor mío, y soy muy afortunada de haber sabido todo este tiempo, con quien estaba mi tesoro más querido, mi niña.
Gracias. Gracias desde lo más profundo de mi corazón. Te deseo una vida plena, que llegues a viejita con tanta dulzura y amor como derrochas. Y con tantos buenos recuerdos como deshilachas en nuestras vidas y la de nuestros pequeños. Gracias.
Raquel
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