Hola caballero,
Por fin hoy me siento con ganas de hacer lo que creo que debo hacer. Hasta ahora simplemente no me había apetecido, por que de un lado, no me beneficia en nada, y de otro, a ti no tiene por que gustarte, como a mi no me gusta que me digan ciertas cosas. Y seguro que ahora te estás preparando “que coño me va a decir esta?”.
En fin, dale tiempo. Y no te preocupes, te diga lo que te diga, ni te quiero, ni te respeto o aprecio menos por pensar así.
Verás, desde la última noche que quedamos, no he tenido, como tu tampoco supongo, ninguna gana de saber de ti, ni de verte. A pesar de que inicialmente estuviese de acuerdo con toda la esa visión tuya de mi, no tuve más que llegar a casa, sentirme, y ver lo que pasaba.
Te pongo en antecedentes, por si aun no sabes de que estoy hablando. Voy a sintetizar, así que no lo tomes todo literal. Llegamos a la conclusión de que los dos estabamos así como cansados de nuestra amistad. Que ya no nos aportaba apenas nada, que era un monotema. Hasta ahí, ambos de acuerdo. Y después pasaste a recomendarme que dejara de vivir desde dentro, todo desde dentro, con tanta coherencia, y que comenzara a frivolizar mi vida, como una herramienta de supervivencia. Y yo te di la razón, y según te la daba, me daba cuenta de que eso es lo que necesitabas, que fueran mis carencias las culpables de que nuestra amistad se hubiera estancado... Lo confirmaste admitiendo que te sentías bien viendo que hay otros que están peor que tu. No es que estuvieses equivocado. Todo es relativo, y en algunos aspectos, seguro que estaba peor que tu. No, no es que estuvieras equivocado. Es que no veías más que una mínima porción de mi, de mi vida, y la extrapolabas a la totalidad. Es que, además, a tu personalidad no le convenía compartir algo de esa “culpa”.
Pero amigo mío, ni de lejos te aproximaste a la realidad. Frivolizar una vida, sólo da sensación de supervivencia. Sólo desde dentro, conociéndose uno mismo, se puede ver la realidad como realmente es. Uno sólo puede ser consciente de lo que se permite experimentar. Y ello no es incompatible con divertirse, reir, diversificar. Simplemente, ayuda a que todo eso sea más intenso, más real. Tanto los buenos, como los malos momentos.
A mi entender, tomaste la postura más lógica, la que menos te tocaba, la que menos te implicaba. Es más fácil al fin y al cabo, en una situación como la que estabas frente a mi, poner las “carencias” en mi, que sin duda las tengo, que aportar el doble de la ración que habitualmente das (el doble, o algo de... lo que decías que tenía que poner yo), al menos por un periodo en el que yo estaba digamos “en cuarentena”. Era más fácil, simplemente porque, o no puedes, o no quieres aportar más de lo que pides. Y yo prefiero pensar que no podías. No hay nada malo en ello. No hay nada malo en tener ciertas limitaciones, pero la estrategia poner la mancha en el otro para evitar que se vea la tuya, no es honesta, y aunque sea inconsciente no debe aceptarse.
Han sido muchos años, en que no me has visto reir, desternillarme de risa, movilizar a la gente alrededor mío a actividades, movilizarles a conocerse a si mismos, a otros, a abrirse a la vida. No me has visto llenar sus vidas de intensidad, de nuevas experiencias, de alegría de vivir... Y vienes cuando, por un lapso de tiempo, no puedo apenas desenvolverme. Un momento de reajuste. Ya ves, hoy me siento mejor que nunca, mejor incluso que cuando estaba con David. Me conozco y aprecio más gracias a lo vivido. Estoy admirada, y cuanto más miro alrededor, más me admiro de quien soy. He visto tanto en mis profundidades, que ahora puedo fácilmente ver en las de los demás. Y lo que ha hecho falta para esto, no es frivolizar mi vida (¿no sería eso más una necesidad tuya?), sino TOMAR LA DECISIÓN de estar BIEN, por encima de CUALQUIER COSA. Y la decisión está tomada. Tengo herramientas para ello. Y se cual es mi sitio.
Insisto, esto no me beneficia. Tus defensas te llevarán a pensar que esto es una brea, que te estoy intentando echar mierda encima, criticarte, te llevarán a enfadarte conmigo, a anularme de tu lista de amistades esporádicas, antiguas, pasadas. O a pensar que me siento tan ofendida, que tengo que excusarme, explicarme. Pero yo tengo que contarte todo esto, porque se que eres o tiendes a ser un hombre maduro, capaz de algún día ver esto como realmente es. Un intento de compartir contigo mis logros, y de ayudarte a ver donde pudieran estar tus resbalones, o los trucos que te boicotean. Descuida, yo también se que tengo muchas. Sólo dudo que tu sepas cuales son realmente. Y en cualquier caso, lo creas o no, no me siento ofendida. En absoluto.
En fin, obviamente no nos necesitamos el uno al otro, todo puede quedarse tal cual está. Algo de lástima, si me da. Pero, si algo tengo claro, es que ya puedo hacer en todo, borrón y cuenta nueva. Y la vida, seguirá. Y seguirá estando llena de novedades, dentro y fuera, y seguirá requiriendo lo mejor de mi. Seguirá.
Either you take it, or you take it, so take it easy... Es algo que he aprendido. Así es la vida. Esa es la prueba, y yo, he decidido tomarmelo bien.
Yo agradezco a la vida todo el tiempo que has estado en ella. He aprendido muchas cosas, sólo por el hecho de que estuvieras.
Amor y bendiciones,
Raquel
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario